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Por qué nunca estuve en St Paul's Cathedral

La primera vez que visité Londres llegamos a la Catedral de St Paul cuando estaba cerrada. El recuerdo es maravilloso... El detalle singular es que habiendo vivido muchos, muchos años en Londres, nunca la vi por dentro.

Era una noche de abril, probablemente había llovido antes y las luces le daban un aire místico. Al rato, quizás las nubes se habían corrido y aparecía una incipiente luna llena que le atribuía una majestuosidad mayor aún. Fue una noche singular, esas que quedarían para siempre en el recuerdo. Pero no pudimos entrar a la iglesia, si bien ese era el objetivo.

Con el paso del tiempo, y cual leyenda urbana, mi percepción de esa noche tal vez no sea exactamente igual a lo que haya ocurrido. Pero ya no hay forma de comprobarlo, y eso es lo mejor. 

Un espía en la gran ciudad

Estar y no estar al mismo tiempo. Creer y no creer. Querer y no querer. Sentir y no sentir. Encariñarse y no.

Ser un espía en la gran ciudad tiene sus privilegios. 

¿Me habrás amado Londres alguna vez?

Quiero viajar. Quiero volver a vivir eso que sentí la primera vez que pisé Londres.


Sorprenderme por sus detalles, mirar con cara de nena algo que no había visto antes, dejarme llevar por sus olores y colores soñando que un día viviría allí. Quisiera volver a embriagarme por el aire de circo ambulante de Camden Town y por la aparente hostilidad de Brixton hasta perderme nuevamente en alguna combinación del subte, o confundir una Street con una Road. O quizás correr por los parques verdes del verano sin temor a caer en el agujero negro de la nostalgia.

Londres y sus luces en invierno

Descifrar los significados de la vida en otros escenarios es una rutina que con el tiempo quienes emigramos vamos dejando de lado...

Porque los momentos vienen y van. Y si no los asimilamos se escapan sin dejar huella alguna. 
Somos el resultado de cada paisaje que respiramos.

Con esto quiero decir que cada uno de los momentos que vivimos, los buenos y los malos, los tediosos y los maravillosos ocupan un espacio dentro de nuestro equipaje emocional.

Volver a empezar

Sapo de otro pozo comenzó como un blog comunitario en el año 2001. Fue tal vez mi necesidad personal de expresar las circunstancias por las que estaba atravesando en ese momento y, con el tiempo, se convirtió en un oasis donde canalizar sentimientos, inquietudes, dudas, enojos y alegrías tanto propias como ajenas.

Muchos argentinos que emigraron el Reino Unido, y en especial a Londres, pasaron por nuestros posts encontrando un poquito de gusto a casa.

Durante los últimos años nuestros posts fueron menos frecuentes por diversas razones. Falta de tiempo fue la principal, aunque también la aparición de medios sociales donde la comunicación es más inmediata.

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