Darte por vencido ni aún después de la fecha de vencimiento

¿Pero vos nunca te das por vencida?
Sí, a veces, como todos. Pero me reconozco una tozudez increíble y probablemente heredada de mis bisabuelos maternos vasco franceses.

Soy capaz de buscar una aguja en un pajar, y si no la encuentro —cosa probable— sentirme por lo menos orgullosa de haberlo intentado.

Claro que sí, que me decepciono si no encuentro. Que lloro, pataleo, y que muerdo el polvo como la canción de Queen.

Será que no acepto un no por respuesta o que si llega un no, trato de transformarlo en un sí.  Probablemente, porque estoy enamorada del monosílabo, del que tengo en cuotas para mi gusto, del que todos queremos siempre tener más o el que tarda en llegar haciéndose desear. Del sí que hay que convencer de forma paciente y concienzuda que se transforme en algo posible y palpable.

Hay muchas cosas a las que les doy un profundo y fervoroso sí: al encuentro, a la palabra, al acuerdo, a la búsqueda creativa del momento propicio, al convencimiento… 

Hay otras pocas veces en que por más que lo busque el sí no llega porque no puede, porque no quiere o porque se murió por dentro.

Pero eso no impide que siga intentándolo. Porque siempre habrá una próxima vez.

 

Te puede interesar >> Directorio de Psicólogos en Londres

© 2019 Sapo de otro pozo. Todos los derechos reservados. Designed By oscarflores.uk
Joomla Extensions