Londres y sus luces en invierno

Descifrar los significados de la vida en otros escenarios es una rutina que con el tiempo quienes emigramos vamos dejando de lado...

Porque los momentos vienen y van. Y si no los asimilamos se escapan sin dejar huella alguna. 
Somos el resultado de cada paisaje que respiramos.

Con esto quiero decir que cada uno de los momentos que vivimos, los buenos y los malos, los tediosos y los maravillosos ocupan un espacio dentro de nuestro equipaje emocional.

El destino, en mi caso, fue un sueño que se hizo realidad, pero con el correr del tiempo se convirtió en una piedra en el zapato. Estar y 'no estar' en un lugar he aquí la cuestión. Que te digan que se están muriendo de calor por Skype cuando vos mirás por la ventana y cae nieve es una sensación conocida.

¿Cómo hacer para apreciar lo que el mundo diario nos ofrece?

Confieso que es un trabajo arduo pero vale la pena intentarlo. La mayoría de las veces las emociones no juegan a favor y hay que aprender a soltar. Por más que suene a filosofía barata, es tan cierto como que hoy miro por la ventana y está nublado.

Entender que siempre, siempre, la decisión sigue siendo nuestra.

Gracias por leerme.

 

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¿Me habrás amado Londres alguna vez?

Quiero viajar. Quiero volver a vivir eso que sentí la primera vez que pisé Londres.


Sorprenderme por sus detalles, mirar con cara de nena algo que no había visto antes, dejarme llevar por sus olores y colores soñando que un día viviría allí. Quisiera volver a embriagarme por el aire de circo ambulante de Camden Town y por la aparente hostilidad de Brixton hasta perderme nuevamente en alguna combinación del subte, o confundir una Street con una Road. O quizás correr por los parques verdes del verano sin temor a caer en el agujero negro de la nostalgia.
 
Quisiera volver a vibrar con el despegue de un avión y tener ganas de ir a los aeropuertos, aunque fuera tan sólo para tomarme un café y ver los aviones aterrizar. ¿Quiénes llegan? ¿Quiénes se van?
 
Volver a enamorarme de los viajes, y reconocer que esa ciudad que me cautivó hace casi veinte años pasó de ser un flechazo pasajero a una compañía estable, y que esa lluvia, de la que tanto me quejo, es necesaria aunque embarre mis zapatos.  
 
Los que fueron sueños se convirtieron en realidad, y la realidad es que esta ciudad me dio y me quitó mucho, pero hace a la persona que hoy escribe estas líneas.
 
Los lugares en los que vivimos nos conforman y nos abrazan, como amantes pidiendo más o despechados que nos ignoran invitando a que armemos nuestras valijas y dejemos de molestarlos, liberándonos al fin...
 
¿Me habrás amado Londres alguna vez?
 
Como la mayoría de los inmigrantes, mis valijas siguen siempre listas...

Tal vez ya sea hora de desarmarlas y darte la oportunidad de que me quieras vos también.

 

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Volver a empezar

Sapo de otro pozo comenzó como un blog comunitario en el año 2001. Fue tal vez mi necesidad personal de expresar las circunstancias por las que estaba atravesando en ese momento y, con el tiempo, se convirtió en un oasis donde canalizar sentimientos, inquietudes, dudas, enojos y alegrías tanto propias como ajenas.

Muchos argentinos que emigraron el Reino Unido, y en especial a Londres, pasaron por nuestros posts encontrando un poquito de gusto a casa.

Durante los últimos años nuestros posts fueron menos frecuentes por diversas razones. Falta de tiempo fue la principal, aunque también la aparición de medios sociales donde la comunicación es más inmediata.

Hoy quiero volver a invitarte. Muchos de los posts originales están en esta nueva página y podés revivirlos cuando quieras. Admito que ponerme de nuevo en la piel de sapo de otro pozo me hizo muy feliz. Re-descubrí instantes de mi propia historia, me reí, lloré, me sorprendí y disfruté de algunas de las experiencias relatadas.

Al igual que el aprendizaje, la vida en Londres continúa, y no dejo de descubrir nuevas posibilidades. Como en la foto que ilustra este post donde Mafalda es testigo del encuentro de un alfajor Jorgito con medio mince pie.

Te invito a visitar este resurgir, escribir y enviarme tus sugerencias.

¡Hasta la próxima!

 

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Darte por vencido ni aún después de la fecha de vencimiento

¿Pero vos nunca te das por vencida?
Sí, a veces, como todos. Pero me reconozco una tozudez increíble y probablemente heredada de mis bisabuelos maternos vasco franceses.

Soy capaz de buscar una aguja en un pajar, y si no la encuentro —cosa probable— sentirme por lo menos orgullosa de haberlo intentado.

Claro que sí, que me decepciono si no encuentro. Que lloro, pataleo, y que muerdo el polvo como la canción de Queen.
Será que no acepto un no por respuesta o que si llega un no, trato de transformarlo en un sí.  Probablemente, porque estoy enamorada del monosílabo, del que tengo en cuotas para mi gusto, del que todos queremos siempre tener más o el que tarda en llegar haciéndose desear. Del sí que hay que convencer de forma paciente y concienzuda que se transforme en algo posible y palpable.
Hay muchas cosas a las que les doy un profundo y fervoroso sí: al encuentro, a la palabra, al acuerdo, a la búsqueda creativa del momento propicio, al convencimiento… 
Hay otras pocas veces en que por más que lo busque el sí no llega porque no puede, porque no quiere o porque se murió por dentro.

Pero eso no impide que siga intentándolo. Porque siempre habrá una próxima vez.

 

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¿Y usted por qué no contesta?

En tiempos de encuentros virtuales de casi todo tipo y en donde las noticias y la comunicación se expanden casi con la misma velocidad con la que se pierden los pares de medias en el canasto de la ropa sucia, resulta casi incomprensible la lentitud con la que muchos y muchas responden –si lo hacen– sus correos electrónicos, saludos, mensajes...

     Si consideramos que hoy en día, en general, el e-mail reemplaza al malogrado correo tradicional excepto en Inglaterra donde la señora correspondencia sigue siendo del agrado de muchos y en especial a la hora de cobrar impuestos y servicios la pregunta sería: ¿como es posible que los e-mails y mensajes no sean tomados seriamente a la hora de responder? Y no me refiero a los e-mails cadena prometiéndonos la panacea de un deseo por minuto o una maldición si no los reenviamos. No estoy hablando de esos, sino de los e-mails “reales” en donde contamos nuestra vida y obra con lujo de detalles, o aquellos en los que simplemente preguntamos ¿cómo estas?, o invitamos a ver una foto de nuestros hijos mientras crecen, o vaya a saber qué, pero es importante para nosotros compartirlo. Reitero, compartirlo, es decir, no sólo enviarlo, sino recibir una respuesta del destinatario en el mejor de los casos.

La venganza del carrito

Vuelos baratos a casi cualquier destino de Europa viene siendo un asunto de regodeo casi paradisíaco para todos los viajeros. Corren los rumores que se puede viajar por la módica suma de una libra esterlina más impuestos, y a veces es cierto. Solamente hay que saber buscar y tener mucha –mucha- paciencia, no sólo para encontrar el vuelo, sino para viajar también.

La semana pasada emprendimos un viajecito con mi hija (3) de Londres a Barcelona Reus por Ryanair. Existe la opción de hacer check in online- creo que ahora todas las aerolíneas tienen “y obligan” a sus pasajeros a hacer el check in de esa manera- con lo cual además de ahorrarse el papel e impresión de tickets – porque uno debe imprimir el ticket en casa- se ahorra- supuestamente- tiempo. En mi caso puedo hacer el trámite en casa pero indefectiblemente tengo que ir al aeropuerto a facturar el carrito de mi hija.

En Londres Luton no hubo ningún problema, pude hacerlo rápidamente y luego de comer algo nos dirigimos a la puerta de embarque. No sé exactamente por qué motivo me demoré y llegué última para subir al avión. Tengo ese pequeño problema de llegar siempre temprano a todos lados y terminar siendo la ultima de la fila…

Mi argentinidad no pasa por las “y”

No se si alguna vez les habrá ocurrido que cuando conocen a alguien y se entera que somos argentinos empiezan a hacerse los graciosos imitando la forma en la que hablamos… A mí me ocurrió en reiteradas ocasiones… Y sinceramente deja delante de mis ojos a una persona un tanto patética… Es como si yo me pusiera a imitar los sonidos del campo cada vez que veo un pajarito volar por mi jardín, o a rugir cuando veo al tigre en el zoológico… Me imagino lo que pensarán el pajarito y el tigre en cuestión y no me gusta el papel en el que me veo…

Es bien sabido que todos los países de habla hispana tenemos distintos acentos- entre tantas otras ricas diferencias- y eso a mi entender es un valor a rescatar, el valor de lo diferente y aquello que nos hace únicos.

Mi argentinidad de todos modos no pasa por las “Y” tajantes ni las “LL” que no suenan a “iuvia”. Y aunque en general conservo mi acento casi intacto luego de haber emigrado durante 8 años, muchas veces- y sólo para que mi interlocutor me interprete sin lugar a dudas- no me inmuto en pronunciar una “LL” como manda la Real Academia Española. Soy menos argentina por eso? Yo creo que no… Ni siquiera me molesta cuando reiteradamente en el programa de radio en el cual colaboro una vez por semana digo Timanfaia en lugar de Timanfaya…He dicho…

Votaciones en UK

Hoy se desarrollaron las votaciones en UK. Con total tranquilidad…
Parece un titulo de ficción a decir verdad pero nunca participé de elecciones tan tranquilas como las británicas. Tal vez y a raíz del vestigio de mi memoria cuando clickeo en mi disco rígido la palabra elecciones automáticamente me digo a mi misma -salí con tiempo, puede ser que no estés en los padrones, la gente se desespera por entrar, seguramente habrá una cola de 200 metros, que el cuarto oscuro…, pueden faltar boletas, patatín y patatán, entre otras tantas jugarretas que mi cerebro dispara sin piedad-.

En síntesis mis suposiciones son vanos desgastes mentales que remiten a una época pasada y lejana… Aquí se entra tranquilamente- reitero-… Yo saco mi pasaporte y lo ofrezco a los fiscales de mesa. No hace falta, con solo decir el nombre y dirección alcanza. ¿Como? Insisto, levanto mi pasaporte en alto para que no duden de mi identidad. ¡Que no! ¿Que alcanza con mi palabra? Con la mía o con la de todos?
Prosigo, luego me dan una boleta (una y solo una) donde figuran todos (TODOS) los partidos por los que puedo optar. Entro a una cabinita parecida a las de teléfonos del interior de un bar, de madera, y que tiene por solo efecto tapar la mano y nada mas que la mano cuando haga una crucecita en el candidato de mi preferencia. ¿Una crucecita? Si, una crucecita ¡en lápiz! Simple grafito borrable con goma escolar…

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