Seguramente mucho se ha escrito y mucho se escribirá acerca de la genial María Elena Walsh.

Recorriendo su biografía nos imaginamos lo joven que era cuando empezó a escribir, sus viajes, sus publicaciones y recrearemos un sin fin de imágenes que tal vez desconocíamos.

Para mí las canciones de María Elena Walsh son el recuerdo de mi infancia, y también de la crianza de mi hija. Son varias generaciones de chicos argentinos sonriendo con el mono liso o el show del perro salchicha.

Es la señorita Alicia enseñándome a tomar el té en el jardín de infantes con la tetera que no se ve.

Hoy termino el jardín de infantes

Esta semana mi hija termina el jardín de infantes, y siento que en cierta forma yo también finalizo algo. Será el haberla acompañado durante dos años al mismo lugar, a la misma hora y en el mismo canal. Será haber visto sus lágrimas y desconcierto, su carita de 'no entiendo nada mamá no me dejes acá'.

Recorrí con ella el camino de encontrarse en un lugar y sentir que quería salir corriendo, pero desde otro lado, mostrándole que ella sí debía quedarse y tratar de encontrar lo positivo de la experiencia. Ella lo logró y yo sigo intentando día a día mi propia experiencia migratoria.

Siempre digo que emigrar es una segunda vida dentro de la misma, y lo sigo sosteniendo. Dicen que a algunos les cuesta menos… Esos algunos, a veces, también mienten, son valientes que se las saben todas y en apenas unos meses tienen un master. Yo descreo de esa clase de persona, prefiero los honestos que no dan pie con bola a los sabiondos de cafetín.

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