Mirar hacia atrás y buscar en los recuerdos aquellas sensaciones que nos hicieron felices. Laura Estrella nos cuenta la magia de la Navidad en su México natal. Las fotos pertenecen a la celebración Christmas Fayre en español, organizada por Paola Feregrino y un grupo de padres latinoamericano en Londres. ¿Su propósito? Festejar como en casa.
Escribe: Laura Estrella
Fotos: Silvia Demetilla
La Navidad en México se siente en el ambiente. Esa sensación cálida de familiaridad con todo. Todos están felices y preparándose para una noche especial en familia. Todos pensamos en usar nuestras mejores ropas y peinarnos muy bien para esta noche. Las calles huelen a Navidad, a frutas dulces, a bacalao seco, a flores de nochebuena, a pinos, a musgo, a cohetes, a pólvora, a bebidas calientes. El movimiento es más lento en las calles, todo se mueve con armonÃa.
Hay más luz, y no del sol, porque el sol siempre brilla allá; luz de las series de luces en los árboles – no sólo de Navidad-, en las palmeras y arbustos afuera de las taquerÃas, en las ventanas, en los postes de luz, los parques y hasta en los letreros que desean una feliz Navidad a todos.
Se ven más colores, colores nuevos. Los colores de las piñatas, las luces, la madera pintada de los juguetes, la fruta navideña, la comida y las flores. Hay nuevos colores en los mercados y los puestos improvisados. La música popular que normalmente se escucha en la calle es sustituida por villancicos navideños, a veces 2 ó 3 al mismo tiempo en un mismo lugar.
La gente camina pensando en los últimos preparativos, hacer algunas compras improvisadas de último minuto y en llegar a casa pronto. Ese es su único objetivo del dÃa. Las iglesias están abiertas y cada quien las visita para rezar y recibir una bendición antes de empezar la celebración de la Nochebuena.
El sol del dÃa empieza a bajar y a ocultarse detrás de las montañas que rodean la ciudad. El azul del cielo se oscurece y la tarde comienza a caer. Las ollas están en el fuego, la comida se cocina lentamente en el horno. La gente se empieza a preparar, los niños juegan en los patios y esperan con ilusión la llegada de los demás. La noción del tiempo de pierde y nadie quiere saber qué hora es. Uno se da cuenta que la media noche se acerca porque las ollas con comida van apareciendo en la mesa y toda la familia está presente. Todos hablan, bailan, juegan, sonrÃen y las voces, la música, los colores y los aromas y los sabores de la comida se mezclan armoniosamente hasta que es hora de arrullar al niño Jesús y colocarlo en el nacimiento junto a sus padres al pie del árbol de navidad. El niño Jesús ha nacido y es la media noche. Todos se desean una Feliz Navidad y continúan con la fiesta.

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