Survival of the fittest © Silvia Demetilla
Cuando Herbert Spencer acuñó la frase Survival of the fittest- luego de leer la teoría de la evolución de Charles Darwin- nunca hubiera imaginado que sus palabras irían a utilizarse para describir una carrera de diez mil personas donde el esfuerzo físico ronda con la destreza y la estupidez.
escribe: Silvia Demetilla
Tal vez haya sido el espíritu post olímpico, así es como diez mil personas, hombres y mujeres notablemente “saludables”, se dieron cita este fin de semana a un encuentro de supervivencia y carreras de obstáculos en los terrenos de Battersea Power Station. Las proezas incluían varios kilómetros de trote con pruebas al estilo de saltar empalizadas de más de dos metros de altura, laberintos, pasillos de inflables que golpeaban a los participantes, piletas de lodo para sumergirse, carreras con bolsas de arena dentro de la emblemática estación cuyo destino futuro aun se desconoce o barriles de cerveza al hombro, entre otros. Un estilo de juegos a los que las audiencias están acostumbradas en los realities televisivos pero de menor envergadura y sin los efectos especiales de las películas 3D. Todo era real, el barro, los gritos, el entusiasmo, los golpes y las lastimaduras.
La prueba de la pileta de lodo merece un párrafo aparte. Con elásticos que impedían levantar la cabeza del nivel del agua incluía además a manera de bonus un señor vestido de anaranjado que munido de una manguera de bombero tiraba agua fría en la cabeza de los participantes. Este detalle hubiera sido hasta bienvenido en caso que el encuentro se hubiera llevado en Dubai, pero en Londres ese día la temperatura rondaba los 8 grados centígrados.
El espíritu general de la jornada fue de camaradería y compañerismo, los equipos se ayudaban entre sí y se alentaban gritando a viva voz, sobre todo para sortear la prueba final, una barrera de más de dos metros de altura en la que más de uno aterrizaba estruendosamente contra el suelo.
Si bien la carrera era organizada por una revista masculina –Health’s men- la presencia femenina era bastante grande, y las chicas no se quedaron atrás en ninguna de las pruebas.
Muchos de los corredores llevaban remeras de charities, lo cual presupone que fueron sponsoreados para poder presentarse y lo hacían con el fin de destinar esos fondos recaudados a organizaciones de beneficencia. Es muy común en Inglaterra llevar a cabo ese tipo de campañas. Los participantes se pueden anotar en sitios del estilo Just giving
La carrera de Cancer Research- Race for life- es otro buen ejemplo, es una de las de mayor reconocimiento, pero también existen otras.
De todos modos este no era el caso, y la mayoría de los que corrieron lo hicieron por puro placer y para disfrutar de un momento conjunto de tormento y logros personales y físicos.
Uno de los participantes al llegar al podio cerró con una frase que lo enmarca todo “lo más estúpido que hice en mi vida”. Y lo dijo claramente en castellano…
Links sugeridos
www.cancerresearchuk.org
www.justgiving.co.uk









































